jueves, 16 de julio de 2015

Sticky Fingers


Recuerdo que hace algunos años (no demasiados), los fans de los Stones nos quejábamos de que apenas editaban material fuera de las ediciones oficiales. ¡Anda que no debe haber por ahí, perdidas en algún baúl, decenas de canciones inéditas y grabaciones históricas de conciertos que jamás han visto aun la luz…!, nos decíamos unos a otros.

¡Mick, haz algo! Tú, maestro de la mercadotecnia y el tío más listo que hay en este jodido negocio…¡Ponte manos a la obra y desempolva todo ese material!, le suplicábamos imaginariamente al amigo Jagger.

Y se hizo de rogar, pero Mick atendió nuestras plegarias y, por fin, puso en marcha, a todo trapo, la búsqueda y edición de joyas olvidadas del universo Stone.

Los conciertos de "Brussels Affair (1973)”, “Some Girls: Live in Texas '78”, “Hampton Coliseum (1981)”, “L.A. Friday (1975)”o, esa última perla editada, llamada “Marquee Club (1971)”. El bonus disc con las “IBC demos (1963)” y el EP con las sesiones de la BBC (1964) incluidos en el recopilatorio GRRR!. Las estupenda caja de los 45 "Singles 1971–2006” que reúne todas las caras-B de esa época. Y, sobre todo, las maravillosas re-ediciones “Super-Deluxe” de los que son, por derecho propio y con permiso de “Let it bleed”, mis tres discos favoritos de la banda: “Exile on Main St.”, “Some Girls” y “Sticky Fingers”.

Porque, precisamente a colación de esto último, viene el texto que estáis leyendo. Sí, amigos y amigas, desde hace algunas semanas, tenemos en el mercado una nueva versión del “Sticky Fingers” que resulta irrechazable para cualquier die-hard fan. 


Con disco original remasterizado, acompañado de otro con algunas versiones alternativas (nada de temas inéditos, pues, como sabéis, fueron usados posteriormente para las sesiones del Exile), un tercero con un estupendo directo grabado en la Leeds University en 1971, un DVD con dos canciones filmadas en el Marquee Club en el 71 y un vinilo de 7” con Brown Sugar y Wild Horses. Además de un precioso libro (con cremallera real que sube y baja, replicando a la del vinilo original) y otra serie de artículos de coleccionista. 


En resumen, una bonita golosina y una extraordinaria noticia para nuestros ojos y oídos (aunque no tan buena para nuestros bolsillos…). 

Mick, por favor, ¡qué no pare la fiesta!

martes, 14 de abril de 2015

¡Tócala otra vez, Wilko!


Mi agenda de conciertos para este 2015 comienza a crecer. Y no sólo en cantidad, sino en calidad. A lo largo de este año, tengo entre mis planes ver a leyendas como Clapton, Dylan, AC/DC, Kiss o ZZ Top. Y seguro que todos ellos me harán disfrutar de lo lindo.

Pero, aun así, pocas citas me apetecen tanto y me hacen tanta ilusión como la del próximo jueves. Porque, damas y caballeros, el próximo jueves nos visita, ni más ni menos que el legendario Wilko Johnson.

Desde que tengo uso de razón musical, Wilko es un tipo que siempre me cayó bien. No sé si me fascina más su forma de rascar la guitarra, su mirada cuasi psicópata o su pose frenopática en el escenario. Un tío aparentemente raro pero, a la vez, extrañamente cercano. Y muy, muy carismático.


Proveniente de esa tierra de tipos duros y rhythm and blues llamada Canvey Island (si alguien no ha visto aun ese maravilloso documental llamado “Oil City Confidential, está tardando en hacerlo), fue el encargado, junto a sus Dr. Feelgood, de dinamitar Gran Bretaña en los primeros 70`s. Publicaron álbumes majestuosos (¿acaso no es “Stupidity” unos de los mejores directos de la historia?), crearon escuela para multitud de bandas que vendrían después y lograron figurar como referentes supremos de lo que se dio en llamar “pub rock” (bonito nombre, por cierto).


Cuando, recién iniciado 2013, hizo pública su grave enfermedad, la triste noticia que en sí este hecho suponía, quedó aniquilada por la tremenda demostración de amor que hizo por la música. La historia ya la sabréis, es más que conocida. Tumor en el páncreas, incurable según los doctores y que situaba su horizonte en no más de diez u once meses de vida. Suficiente para hundir a cualquiera. Bueno, a cualquiera, menos a un tío de Canvey Island con 40 años en la carretera. Así que Wilko decidió que, en lugar de pasar el tiempo que le quedase en el hospital, lo emplearía en grabar un disco (supuestamente) póstumo con su amigo Roger Daltrey (el fantástico “Going Back Home) y en despedirse de su público, con una última gira que duraría lo que durasen sus fuerzas.


Y eh aquí que, cuando todo parecía perdido, el destino aun le guardaba una última bala. Wilko decidió aprovecharla y, a principios de 2014, anuló los conciertos restantes de su gira, para someterse a una larga y pionera operación, que hizo que aún le tengamos entre nosotros. ¿Sabéis cuál fue su primera decisión tras salir del hospital y sentirse de nuevo con fuerzas? Por supuesto, volver a la carretera.

I'm supposed to be dead now” ha declarado en recientes entrevistas. Pero, el caso es que no es así, sino todo lo contrario. Wilko reunió a sus viejos compinches (Norman Watt-Roy al bajo y Dylan Howe a la batería) y se encuentra más vivo que nunca, esperemos que por mucho tiempo. De momento, el poderle tener de nuevo en nuestro país, encima de un escenario, es algo con lo que yo ya no contaba, una especie de regalo que no pienso desaprovechar. Así que, mientras tengas la oportunidad… ¡tócala otra vez, Wilko!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (II)


Si he de quedarme con una palabra sobre la que ha pivotado mi año en lo que a conciertos hace referencia, esa sería sin duda “Stones”. Al igual que en 2012 y 2013, con ellos he vivido mis momentos cumbre, y a ellos debo los mejores recuerdos de este 2014 que hoy termina.
Tan pronto supe que la gira europea de Mick, Keith, Ronnie y Charlie iba a tornarse en realidad, me propuse hacer triplete y Lisboa, Düsseldorf y Madrid fueron las elegidas. Por motivos laborales, la primera tuvo que caerse del lote, pero en las otras dos, me desquité con creces, con dos conciertazos que fueron, además, formas muy distintas de verlos: la de Düsseldorf, prácticamente en primera fila, con gran sonido y pudiendo apreciar cada detalle. Un lujo. Pero, a la vez, más fría y aséptica desde el punto de vista personal. La de Madrid, en peor sitio, con quizás peor sonido…pero rodeado de la mejor compañía (¡gracias!), que contribuyó a que la noche fuera directamente mágica. Dos citas, ambas, para enmarcar y recordar siempre.
Pero ¿hubo vida en 2014 más allá de los Stones? Por supuesto que la hubo, amigos. Aunque confieso que, este año, decidí ser más selectivo y primar calidad sobre cantidad. Ello me ha hecho reducir, quizás a la mitad, mi número de conciertos, respecto a años anteriores. Pero, aun así, si echo la vista atrás, me vienen a la mente sin esfuerzo otras ocho o diez noches memorables. Porque, no todos los días tiene uno la posibilidad de ver al gran John Fogerty tocando en el precioso paraje de Gredos, a Billy Idol marcándose un “sold out” en el Hammersmith londinense, a Motörhead (acompañados de una bandaza como The Bosshoss) jugando también en su casa del Wembley Arena, a los “nuevos” Gun o a Dave Gahan y sus Depeche Mode, ambos en Madrid, o a mis barbudos favoritos, ZZ TOP, esta vez en Colonia.
Y, si he de hablar de sorpresas este año, creo que lo tengo claro: para mí, la mayor vino de la mano de Sir Elton John. Quizás fuera por desconocimiento, o quizás por cierto menosprecio al momento actual del artista, pero he de reconocer que esperaba más bien poco de ese concierto y salí maravillado. Qué clase, qué voz, qué bandaza de acompañamiento y qué forma de tocar el piano. Está claro, una vez más, que quien tuvo retuvo.
Como también tuvo y retuvo Loquillo en este 2014, con su flamante y extensa gira de “El Creyente”. Hasta en cuatro fechas de la misma estuve presente: Granada, Madrid, Palencia y Valladolid, las dos últimas, con el del Clot acompañado de mis queridos Burning (no es extraño que tú estés loca por mí nena!). Pero, de quedarme con una, inevitablemente ha de ser con la de Granada, otro de los momentos cumbres del año, del que, afortunadamente, podemos disfrutar, una y otra vez, gracias a la brillante grabación del concierto.
Aunque, si ha habido una noche divertida y de desmadre (en todos los sentidos), esa ha sido la que nos brindaron en Valladolid, a mediados de abril, unos tíos venidos desde valencia y conocidos como Los Zigarros. Después de haberles visto en el Azkena el año pasado, sabía de lo que estos chicos eran capaces. O, al menos, creía saberlo, hasta que llegó esta noche…
En definitiva, otro año, uno más, en el que mi rumbo quedó marcado por momentos como los relatados. Momentos que ponen el listón muy alto para ser superados en lo venidero. Aunque ya estoy trabajando en ello...
Sí, lo sé. Es sólo Rock&Roll… But I like it!


2.- The Rolling Stones - Esprit Arena, Düsseldorf (19/06/14)
3.- John Fogerty - Hoyos del Espino, Avila (5/07/14)
5.- Billy Idol - Hammersmith Apollo, Londres (9/11/14)
6.- Elton John - Palacio de Deportes, Madrid (1/11/14)
7.- ZZ Top - Tanzbrunnen, Colonia (20/06/14) 
8.- Motörhead + The Damned + The Bosshoss - Wembley Arena, Londres (8/11/14)
9.- Gun - Sala Caracol, Madrid (13/11/14)
10.- Los Zigarros - Sala Porta Caeli, Valladolid (12/04/14)

sábado, 27 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (I)


Escribo poco. Lo sé, amigos. Y no por falta de ganas, pero sí de tiempo y, en ocasiones, de inspiración. Aun así, hay un momento en que no puedo dejar de hacerlo: cuando toca repasar y hacer balance al final de cada año.

En este 2014, por mi reproductor han desfilado discos notables, como las óperas primas de California Breed o The Preatures, el homenaje de Clapton a JJ Cale, el retorno de Prince junto a las 3RDEYEGIRL, el album de despedida de Johnny Winter o el de consolidación de Rival Sons, el debut de Chrissie Hynde en solitario, o lo nuevo de Lenny Kravitz, H.E.A.T., Mr.Big o el maestro Jerry Lee Lewis. Sin embargo, si tuviera que elaborar mi particular top ten, estos serían los elegidos:
 
1.- Wilko Johnson & Roger Daltrey – “Going Back Home”
 
 
Cuando oí que el gran y carismático Wilko Johnson, enfermo de carácter terminal, se disponía a grabar, junto a su amigo Roger Daltrey, un álbum que sirviera de epílogo a su brillante carrera, nunca pude imaginar que el resultado final sería de este calibre. Un disco redondo, vibrante, enérgico, facturado por dos maestros que ponen toda su alma y sabiduría en cada canción. Un disco basado en el cancionero de Wilko, tanto con Dr.Feelgood (“Sneakin' Suspicion”, “Going Back Home”), como en solitario (“Some Kind Of Hero”, “Ice On The Motorway”), al que añaden una estupenda versión del clásico de Dylan “Can You Please Crawl Out Your Window’”. Un disco que lleva acompañándome todo el año en los momentos en que necesito subir el ánimo. Un disco que, tan pronto lo escuchas, ya no puedes dejarlo de lado. Afortunadamente, además, de momento la historia de Wilko no ha finalizado aquí. Una casi milagrosa recuperación aun le mantiene entre nosotros y, quien sabe, si con la posibilidad de ofrecernos nuevas obras como ésta. Chapeau!
 
2.- Tom Petty and the Heartbreakers – “Hypnotic Eye”
 
 
Hay ciertos artistas con los que uno juega sobre seguro. Cada vez que el rubio de oro y sus Rompecorazones publican nuevo material, ya sabes a priori que el resultado va a dar la talla. Pero en este caso, además la da con creces, facturando un álbum de notable muy alto y delicioso de escuchar de principio a fin. Sin altibajos, rellenos ni artificios. Rock clásico americano, de elegante factura, grandes guitarras y grandes canciones. Desde el fantástico riff de “American Dream Plan B” que lo abre, hasta el hipnótico “Shadow People” que lo cierra, no encontraréis concesión alguna a la mediocridad ni al aburrimiento. Sólo música de la buena. De esa que, los elegidos como él, saben hacer y tocar.
 
3.- Jack White – “Lazaretto”
 
 
No era yo muy de Jack White, hasta que cayó en mis manos este disco y me atrapó desde la primera escucha. Clasicismo y originalidad se dan la mano a partes iguales para facturar una obra de raíces añejas, que descansan sobre el blues, pero que, a la vez, suenan novedosas y diferentes al resto. Porque, en mi opinión, si algo hay que destacar de este álbum, es precisamente la personalidad y el sello propio e inconfundible que White le pone a cada pasaje. Está claro que, a partir de ahora, no me va a quedar más remedio que mirar a este tipo con otros ojos.
 
4.- Loquillo – “El Creyente”
 
 
Un repertorio a la altura de pocos en este país. Una banda que le hace honor a ello. Un artista que es ya mucho más que una Rock’N’Roll Star. Y un público entregado que abarrotó el recinto granadino aquella noche. Esos son los ingredientes con los que el Loco pretendía (y logra) dejar testimonio sonoro del brillante momento en el que se encuentra, quizás el mejor de su carrera. Yo estuve allí para contarlo. Y doy fe de que sucedió de forma tan espectacular como suena en el álbum. Grande Loco.
 
5.- AC/DC – “Rock or Bust”
 
 
A estas alturas de película, está claro que ninguno esperamos de AC/DC un nuevo “Highway to Hell”, ni otro “Back in Black”. Pero sí un álbum digno, que rockee, divierta y te haga mover la pierna durante sus 40 minutos de metraje. Y este “Rock or Bust”, no sólo lo cumple con creces, sino que es bastante más que eso. Un gran disco, que no deja de crecer con cada escucha, inspirado y muy superior, en mi opinión, a su anterior “Black Ice”. Aun así, ¡qué demonios! Sólo por el hecho de que sirva de excusa para volverles a tener en la carretera el próximo año, ya deberíamos estar dando las gracias. Amigos, ya sabéis: In Rock We Trust…It's Rock or Bust!!!
 
6.- The Quireboys – “Black Eyed Sons”
 
 
Cuando uno pincha un disco de los Quireboys, ya sabe lo que se va a encontrar. Sin sorpresas ni concesiones a la galería: This is Rock N’ Roll. Y ésta no es la excepción. “Black Eyed Sons” continúa la senda de su “Beautiful Curse” de 2013 y nos pone encima de la mesa 10 deliciosos temas, puro Quireboys. Con joyas como “Lullaby of London Town”, “Julieanne” o “The Messenger” (momento cumbre) y, además, con un plus añadido: la preciosa y cuidada empaquetación del álbum, que incluye otro disco adicional con un concierto acústico y un dvd con un show completo grabado en Londres el pasado año. No sé a vosotros, pero a mí me tienen conquistado.
 
7.- Lucinda Williams – “Down Where the Spirit Meets the Bone”
 
 
20 temas, divididos en 2 discos, dan forma a esta obra magna y excitante como pocas ha habido este año. Deliciosos medios tiempos (“Cold Day In Hell”, “Wrong Number”) se alternan con canciones más rockeras (“Foolishness”, “Protection”, “Something Wicked This Way Comes”), todo ello siempre con dos puntos en común: la enorme clase y la preciosa voz de Lucinda. Y ¿sabéis qué? Aún tengo en mi debe no haber visto a esta mujer en directo. Quizás 2015 sea el año…
 
8.- Billy Idol – “Kings & Queens of the Underground”
 
 
Os confieso que el de Billy, era uno de los discos para mí más esperados de 2014. Nueve años después de su fabuloso “Devil's Playground”, esta nueva entrega mantiene el alto nivel de aquel. Si bien quizás con un punto menos de agresividad, pero con canciones muy inspiradas (“Postcards from the Past”, “Save Me Now” o “Can't Break Me Down”) y de largo recorrido en directo, como pude comprobar hace poco más de un mes en el Hammersmith londinense. Ah! Y por si alguien tiene alguna duda, os recuerdo que hay un tal Mr. Steve Stevens haciendo diabluras con su guitarra de principio a fin de este álbum…
 
9.- Tesla – “Simplicity”
 
 
Un nuevo disco de Tesla, siempre es una buena noticia, aun cuando su portada sea fea a rabiar. Pero esto último poco importa cuando pulsas el play y enseguida te das cuenta de que son ellos y, además, se encuentran en un nivel de inspiración superior al de sus últimas entregas. Catorce canciones (16 en la edición deluxe), entre los cuales hay algún punto irregular (“Time Bomb”, “Sympathy”), pero el resto compensa con creces. Magníficos momentos cañeros (“Rise and Fall”, “Break of Dawn”), preciosos medios tiempos (“So Divine...”, “Honestly”) y power ballads marca de la casa (“Burnout to Fade”, “Other Than Me”). Aquí hay de todo, amigos…Y casi todo de mucho nivel!
 
10.- Johnny Hallyday – “Rester Vivant”
 
 
Los que me conocen, saben de mi admiración hacia Johnny desde ya mucho tiempo. Creo que tiene enorme mérito que, a su edad, continúe girando casi de continuo (aunque siempre por territorio francófono) y ofreciendo material nuevo cada dos años, material que siempre mantiene un listón altísimo de calidad. En esta ocasión, bajo la batuta del reputado productor Don Was (quien trabajase con los Stones, los Black Crowes o Bob Dylan, entre otros muchos), no podía ser menos. Doce temas que destilan clase y que Johnny aprovecha para dar todo un clinic de cómo se debe cantar.
 

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