lunes, 31 de agosto de 2015

Brienzersee Rock Festival 2015


¿Qué carajo hago yéndome hasta un pueblo perdido de Suiza solamente para ver a Thunder y H.E.A.T.,  dos bandas casi desconocidas a los ojos del gran público?.

Incluso yo me hice esa misma pregunta, una vez dentro del recinto del festival, y después de haber tenido que sortear algunos problemas logísticos que me hicieron temer el poder llegar hasta allí. Pero mi (auto) respuesta fue inmediata: ¿acaso hay algo mejor para una noche de verano que estar en un entorno maravilloso viendo a dos bandas auténticas de rock (de esas sin colorantes ni conservantes…) demostrando su clase encima de un escenario?

Porque…¡qué demonios, amigos! Ya sabéis que, cuando se trata de música, el corazón impera sobre la cabeza. Y, el tener la posibilidad de disfrutar de una noche como ésta, puede con cualquier inconveniente que surja por el camino. Así que, si me preguntáis que si mereció la pena, os diría que ¡vaya que si la mereció!


Brienz es un pueblo idílico, de esos casi de cuento, bajo las montañas y a orillas de un precioso lago con el mismo nombre. Un sitio ideal para una gran velada de classic rock. Y su “BrienzerseeRock Festival” celebraba este año la edición número 28, que se dice pronto. Pero confieso que, hasta hace algunos meses, no tenía la más remota idea de su existencia.

Hace tiempo que tenía entre ceja y ceja ver a Thunder, un grupo al que adoro desde que me conquistaron a principios de los 90 con sus dos óperas primas (“Backstreet Symphony” y “Laughing On Judgement Day”) y que este 2015 han retornado discográficamente por la puerta grande, con el fantástico “Wonder Days. Pero su situación de “semi-retirement since 2009”, como ellos mismos señalan en su perfil de twitter, hace que no sea fácil cazarlos en directo. Así que, la no inclusión de España en la mini gira de presentación del citado “Wonder Days”, fue lo que me hizo ponerme a valorar otras opciones. Y, la presencia de H.E.A.T. compartiendo escenario con ellos, terminó por convencerme a la hora de decantarme por ésta.

Porque, ¿de H.E.A.T.? ¿Qué os puedo contar de H.E.A.T.? Pues que me tienen ganado desde que mis oídos se toparon con ellos hace algunos años. REMEMBER THE 80'S? SO DOES H.E.A.T! SWEDEN'S MELODIC-ROCK-SENSATION. GIANT ARENA-ROCK WITH BIG BALLS!” decía la pegatina publicitaria que acompañaba a uno de sus discos. Y ¡doy fe de todo ello! Reconozco que me produce bastante pereza escuchar y seguir la pista a grupos nuevos. Pero, en el caso de H.E.A.T. es distinto. Estos tíos tienen algo que les hace ponerse por encima del resto.

El “Brienzersee Rock Festival 2015” se celebraba en tres jornadas, pero yo sólo acudí a la primera de ellas. En el cartel de ese día, viernes 7 de agosto, aparte de mis dos objetivos, figuraban otras tres bandas, todas ellas suizas y desconocidas para mí: Glowing Shelter, Crystal Ball y Maxxwell. Únicamente pude ver a estos últimos y he de decir que, con su hard-rock de influencia cercana a los añorados Skid Row, me sirvieron perfectamente para entrar en calor y meterme de lleno en la velada.


El sol comenzaba a ocultarse tras las montañas, creando una preciosa estampa sobre el lago, cuando comenzó a sonar “The Heat is On”, el famoso tema de Glenn Frey, que sirvió de preludio a la salida de H.E.A.T. a escena. Y, desde el primer minuto en que los suecos se hicieron dueños de las tablas, se vio que la cosa iba en serio. Que lo íbamos a pasar bien. Como os comentaba arriba, antes de verlos en directo, ya tenía la sospecha de que estos tipos eran buenos. Pero nunca pensé que lo fueran tanto...¡¡¡Qué barbaridad de concierto se marcaron!!! ¡¡¡Un auténtico torbellino encima del escenario!!! 


Su rock melódico, a caballo entre Def Leppard, Bon Jovi, Europe, e incluso los primeros Guns N’ Roses, hace que su propuesta sea muy accesible para cualquiera que los tenga delante. Y sus cuatro fantásticos discos, les dan material suficiente como para diseñar un setlist lleno de grandes canciones. Algunas de ellas (“A Shot At Redemption”, “In and Out of Trouble” o “It's All About Tonight”), verdaderos hits que deberían llenarles los bolsillos de oro, si no fuera por lo siempre injusto que es el mundo de la música. 

Pero, más allá de las canciones, son ellos quienes ponen el resto y marcan la diferencia en directo, con actitud, pose, descaro y una extraordinaria ejecución. Toda la banda me pareció de primera (ojo a su guitarrista, un tipo a lo Richie Sambora del “Slippery When Wet”), pero uno de ellos destaca por encima del resto: su cantante Erik Grönwall, un jovencito con chulería, voz prodigiosa y dotes de frontman de los buenos, de esos que ya casi no quedan. Fue una hora y media de show, pero se me pasó volando y me dejó con ganas de volverlos a ver tan pronto sea posible. Sin duda, uno de mis mejores conciertos del año.

Y aun supuestamente quedaba lo mejor. Ni más ni menos que el motivo por el que había ido hasta Suiza: ver a los míticos Thunder. Pero, entre que no debe ser fácil salir a escena cuando el grupo que te antecede acaba de poner patas arriba el festival como lo hicieron H.E.A.T., y que mentalmente yo ya tenía el listón muy alto, el concierto de los británicos se tornó en una pequeña decepción


Y no quiero con esto decir que fuera malo, todo lo contrario. Thunder, aún sin querer, destilan classic rock por todos sus poros y tienen un repertorio y un hacer sobre las tablas que ya quisieran muchos. Pero a nivel de energía, de “feeling”, no llegaron al punto donde H.E.A.T. lo habían dejado. Estoy seguro de que, si el orden de actuación hubiese sido el contrario, su propuesta me habría llenado mucho más. Pero, fue como fue, y aun así, su show tuvo clase a raudales y muy buenos momentos (“Resurrection Day”, “Broken”, “Love Walked In” o el bis con “Higher Ground” y “Dirty Love”). Espero tener la ocasión de verlos de nuevo. Y eso sí, a poder ser, con unos teloneros peores que los de esta noche a orillas del precioso lago Brienz…

jueves, 16 de julio de 2015

Sticky Fingers


Recuerdo que hace algunos años (no demasiados), los fans de los Stones nos quejábamos de que apenas editaban material fuera de las ediciones oficiales. ¡Anda que no debe haber por ahí, perdidas en algún baúl, decenas de canciones inéditas y grabaciones históricas de conciertos que jamás han visto aun la luz…!, nos decíamos unos a otros.

¡Mick, haz algo! Tú, maestro de la mercadotecnia y el tío más listo que hay en este jodido negocio…¡Ponte manos a la obra y desempolva todo ese material!, le suplicábamos imaginariamente al amigo Jagger.

Y se hizo de rogar, pero Mick atendió nuestras plegarias y, por fin, puso en marcha, a todo trapo, la búsqueda y edición de joyas olvidadas del universo Stone.

Los conciertos de "Brussels Affair (1973)”, “Some Girls: Live in Texas '78”, “Hampton Coliseum (1981)”, “L.A. Friday (1975)”o, esa última perla editada, llamada “Marquee Club (1971)”. El bonus disc con las “IBC demos (1963)” y el EP con las sesiones de la BBC (1964) incluidos en el recopilatorio GRRR!. Las estupenda caja de los 45 "Singles 1971–2006” que reúne todas las caras-B de esa época. Y, sobre todo, las maravillosas re-ediciones “Super-Deluxe” de los que son, por derecho propio y con permiso de “Let it bleed”, mis tres discos favoritos de la banda: “Exile on Main St.”, “Some Girls” y “Sticky Fingers”.

Porque, precisamente a colación de esto último, viene el texto que estáis leyendo. Sí, amigos y amigas, desde hace algunas semanas, tenemos en el mercado una nueva versión del “Sticky Fingers” que resulta irrechazable para cualquier die-hard fan. 


Con disco original remasterizado, acompañado de otro con algunas versiones alternativas (nada de temas inéditos, pues, como sabéis, fueron usados posteriormente para las sesiones del Exile), un tercero con un estupendo directo grabado en la Leeds University en 1971, un DVD con dos canciones filmadas en el Marquee Club en el 71 y un vinilo de 7” con Brown Sugar y Wild Horses. Además de un precioso libro (con cremallera real que sube y baja, replicando a la del vinilo original) y otra serie de artículos de coleccionista. 


En resumen, una bonita golosina y una extraordinaria noticia para nuestros ojos y oídos (aunque no tan buena para nuestros bolsillos…). 

Mick, por favor, ¡qué no pare la fiesta!

martes, 14 de abril de 2015

¡Tócala otra vez, Wilko!


Mi agenda de conciertos para este 2015 comienza a crecer. Y no sólo en cantidad, sino en calidad. A lo largo de este año, tengo entre mis planes ver a leyendas como Clapton, Dylan, AC/DC, Kiss o ZZ Top. Y seguro que todos ellos me harán disfrutar de lo lindo.

Pero, aun así, pocas citas me apetecen tanto y me hacen tanta ilusión como la del próximo jueves. Porque, damas y caballeros, el próximo jueves nos visita, ni más ni menos que el legendario Wilko Johnson.

Desde que tengo uso de razón musical, Wilko es un tipo que siempre me cayó bien. No sé si me fascina más su forma de rascar la guitarra, su mirada cuasi psicópata o su pose frenopática en el escenario. Un tío aparentemente raro pero, a la vez, extrañamente cercano. Y muy, muy carismático.


Proveniente de esa tierra de tipos duros y rhythm and blues llamada Canvey Island (si alguien no ha visto aun ese maravilloso documental llamado “Oil City Confidential, está tardando en hacerlo), fue el encargado, junto a sus Dr. Feelgood, de dinamitar Gran Bretaña en los primeros 70`s. Publicaron álbumes majestuosos (¿acaso no es “Stupidity” unos de los mejores directos de la historia?), crearon escuela para multitud de bandas que vendrían después y lograron figurar como referentes supremos de lo que se dio en llamar “pub rock” (bonito nombre, por cierto).


Cuando, recién iniciado 2013, hizo pública su grave enfermedad, la triste noticia que en sí este hecho suponía, quedó aniquilada por la tremenda demostración de amor que hizo por la música. La historia ya la sabréis, es más que conocida. Tumor en el páncreas, incurable según los doctores y que situaba su horizonte en no más de diez u once meses de vida. Suficiente para hundir a cualquiera. Bueno, a cualquiera, menos a un tío de Canvey Island con 40 años en la carretera. Así que Wilko decidió que, en lugar de pasar el tiempo que le quedase en el hospital, lo emplearía en grabar un disco (supuestamente) póstumo con su amigo Roger Daltrey (el fantástico “Going Back Home) y en despedirse de su público, con una última gira que duraría lo que durasen sus fuerzas.


Y eh aquí que, cuando todo parecía perdido, el destino aun le guardaba una última bala. Wilko decidió aprovecharla y, a principios de 2014, anuló los conciertos restantes de su gira, para someterse a una larga y pionera operación, que hizo que aún le tengamos entre nosotros. ¿Sabéis cuál fue su primera decisión tras salir del hospital y sentirse de nuevo con fuerzas? Por supuesto, volver a la carretera.

I'm supposed to be dead now” ha declarado en recientes entrevistas. Pero, el caso es que no es así, sino todo lo contrario. Wilko reunió a sus viejos compinches (Norman Watt-Roy al bajo y Dylan Howe a la batería) y se encuentra más vivo que nunca, esperemos que por mucho tiempo. De momento, el poderle tener de nuevo en nuestro país, encima de un escenario, es algo con lo que yo ya no contaba, una especie de regalo que no pienso desaprovechar. Así que, mientras tengas la oportunidad… ¡tócala otra vez, Wilko!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (II)


Si he de quedarme con una palabra sobre la que ha pivotado mi año en lo que a conciertos hace referencia, esa sería sin duda “Stones”. Al igual que en 2012 y 2013, con ellos he vivido mis momentos cumbre, y a ellos debo los mejores recuerdos de este 2014 que hoy termina.
Tan pronto supe que la gira europea de Mick, Keith, Ronnie y Charlie iba a tornarse en realidad, me propuse hacer triplete y Lisboa, Düsseldorf y Madrid fueron las elegidas. Por motivos laborales, la primera tuvo que caerse del lote, pero en las otras dos, me desquité con creces, con dos conciertazos que fueron, además, formas muy distintas de verlos: la de Düsseldorf, prácticamente en primera fila, con gran sonido y pudiendo apreciar cada detalle. Un lujo. Pero, a la vez, más fría y aséptica desde el punto de vista personal. La de Madrid, en peor sitio, con quizás peor sonido…pero rodeado de la mejor compañía (¡gracias!), que contribuyó a que la noche fuera directamente mágica. Dos citas, ambas, para enmarcar y recordar siempre.
Pero ¿hubo vida en 2014 más allá de los Stones? Por supuesto que la hubo, amigos. Aunque confieso que, este año, decidí ser más selectivo y primar calidad sobre cantidad. Ello me ha hecho reducir, quizás a la mitad, mi número de conciertos, respecto a años anteriores. Pero, aun así, si echo la vista atrás, me vienen a la mente sin esfuerzo otras ocho o diez noches memorables. Porque, no todos los días tiene uno la posibilidad de ver al gran John Fogerty tocando en el precioso paraje de Gredos, a Billy Idol marcándose un “sold out” en el Hammersmith londinense, a Motörhead (acompañados de una bandaza como The Bosshoss) jugando también en su casa del Wembley Arena, a los “nuevos” Gun o a Dave Gahan y sus Depeche Mode, ambos en Madrid, o a mis barbudos favoritos, ZZ TOP, esta vez en Colonia.
Y, si he de hablar de sorpresas este año, creo que lo tengo claro: para mí, la mayor vino de la mano de Sir Elton John. Quizás fuera por desconocimiento, o quizás por cierto menosprecio al momento actual del artista, pero he de reconocer que esperaba más bien poco de ese concierto y salí maravillado. Qué clase, qué voz, qué bandaza de acompañamiento y qué forma de tocar el piano. Está claro, una vez más, que quien tuvo retuvo.
Como también tuvo y retuvo Loquillo en este 2014, con su flamante y extensa gira de “El Creyente”. Hasta en cuatro fechas de la misma estuve presente: Granada, Madrid, Palencia y Valladolid, las dos últimas, con el del Clot acompañado de mis queridos Burning (no es extraño que tú estés loca por mí nena!). Pero, de quedarme con una, inevitablemente ha de ser con la de Granada, otro de los momentos cumbres del año, del que, afortunadamente, podemos disfrutar, una y otra vez, gracias a la brillante grabación del concierto.
Aunque, si ha habido una noche divertida y de desmadre (en todos los sentidos), esa ha sido la que nos brindaron en Valladolid, a mediados de abril, unos tíos venidos desde valencia y conocidos como Los Zigarros. Después de haberles visto en el Azkena el año pasado, sabía de lo que estos chicos eran capaces. O, al menos, creía saberlo, hasta que llegó esta noche…
En definitiva, otro año, uno más, en el que mi rumbo quedó marcado por momentos como los relatados. Momentos que ponen el listón muy alto para ser superados en lo venidero. Aunque ya estoy trabajando en ello...
Sí, lo sé. Es sólo Rock&Roll… But I like it!


2.- The Rolling Stones - Esprit Arena, Düsseldorf (19/06/14)
3.- John Fogerty - Hoyos del Espino, Avila (5/07/14)
5.- Billy Idol - Hammersmith Apollo, Londres (9/11/14)
6.- Elton John - Palacio de Deportes, Madrid (1/11/14)
7.- ZZ Top - Tanzbrunnen, Colonia (20/06/14) 
8.- Motörhead + The Damned + The Bosshoss - Wembley Arena, Londres (8/11/14)
9.- Gun - Sala Caracol, Madrid (13/11/14)
10.- Los Zigarros - Sala Porta Caeli, Valladolid (12/04/14)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Real Time Web Analytics