Sábado
6 de julio, cuarenta y cuatro años y un día después de su mítico concierto del
69. Los Stones de nuevo en Hyde Park y nosotros allí para vivirlo. Sólo han
pasado algunos meses desde mi anterior visita a Londres para el estreno de su
“50&Counting Tour” en el O2 Arena, pero no os voy a engañar: los nervios me
volvían a picar como si fuera la primera vez.
La
capital del Reino Unido es una ciudad fascinante, que uno no se cansa de
visitar. Aroma y amplia cultura musical que se palpa por todas partes. Y en esta
ocasión, como no podía ser de otra forma, mucha camiseta de los Stones por las
calles y sus canciones sonando en cada pub.

Aun
quedan casi tres horas para que sus majestades salgan a escena, pero es el
momento de intentar llegar lo más adelante posible. No sin esfuerzo conseguimos
situarnos junto a la pasarela lateral y a unos 15-20 metros del escenario. La
primera batalla está ganada!



Viéndolo
después con perspectiva, una de las cosas que más me llama la atención del
repertorio de esta noche es la ausencia de sorpresas ni canciones rebuscadas,
como fueron “I Wanna Be Your Man” o “It's All Over Now” en el concierto que vi
en noviembre. Esta noche van al grano, tirando descaradamente de hits.
Continúa el show
con un “Beast of Burden” que suena delicioso, seguido por el reciente y
poderoso “Doom and Gloom”.
Sale
a escena como invitado el bluesman Gary Clark Jr., al que, en mi opinión,
realizan un regalo envenenado: “Bitch”. Me encanta esta canción, pero no es la
elección idónea para el estilo de este tipo, al que se ve bastante perdido
durante su ejecución. El bajo volumen de su voz y su guitarra tampoco colaboran
y terminan por arruinar el tema. Una pena.
“Paint
It Black” transforma el parque en un karaoke de miles de almas (está claro que
a los “british” les encanta esta canción…) antes de que llegue “Honky Tonk
Women” y con ella la primera coincidencia con el setlist de 1969 (al noveno
tema fue la vencida!).
Jagger
presenta a la banda y abandona como de costumbre el escenario, dando paso al
momento de mayor protagonismo de Keith (si es que Keith pierde alguna vez el
protagonismo, claro está). Tanto él como Ronnie recogen sendas guitarras
acústicas para hacerse mano a mano un “You Got the Silver” con sabor a blues
añejo. “Before They Make Me Run” completa el dúo elegido por Richards para
poner su voz, antes de que Jagger vuelva a escena con su Stratocaster colgada y
los primeros acordes de “Miss You”.
A
estas alturas de show, echo de menos mi favorita, “Gimme Shelter”, un tema que
siempre suelen tocar al principio. Empiezo a temer que quizás esta noche hayan
decidido no hacerlo y ello me entristece por momentos.
El
segundo invitado especial entra en juego: el gran Mick Taylor. Y con él se
marcan un apoteósico “Midnight Rambler” (segunda coincidencia con el setlist de
1969).
Comienza
a caer la noche cuando escucho una intro de guitarra que me sabe a regalo celestial.
La enorme Lisa Fischer toma la escena y entonces ya no tengo ninguna duda: sí,
amigos, se trata de “Gimme Shelter”. Ahora sí que estoy realmente emocionado,
es imposible disimularlo. Este tema es mi gran debilidad y la interpretación de
Mick y Lisa a dúo, a dos palmos de mis narices, vuelve a resultarme colosal,
sublime. El gran momento mágico del concierto.
Entramos
en la recta final de la velada, con tres pesos pesados en forma de canción:
“Jumpin' Jack Flash”, “Sympathy for the Devil” (espectacular puesta en escena,
con el escenario entre llamas) y “Brown Sugar”. Keith va de menos a más, como
ya es habitual en él en los últimos tiempos. Jagger dándolo todo y sin parar de moverse. Charlie,
impasible tras su batería, marcando el paso como una locomotora. Y Ronnie… simplemente
brutal y pleno de facultades y carisma.
La
banda se retira al camerino mientras la gente grita que quiere más. Sus
plegarias van a ser satisfechas. Como vienen haciendo en esta gira, un coro de
unas veinte voces femeninas toma el escenario y comienza a entonar “You Can't
Always Get What You Want”. La banda hace una interpretación fantástica, con ese
final de inspiración góspel que le da un aire especial al tema.
Hacen
amago de desaparecer, pero no, evidentemente no se pueden ir aún. Queda poner
de nuevo patas arriba el parque a la voz de “I can't get noooooo”, mientras caen miles
de papelillos en forma de mariposa. Los acordes finales de "Satisfaction" dan paso a un
espectáculo de fuegos artificiales detrás del escenario, mientras los chicos se
despiden entre reverencias después de dos horas de reloj.
Una vez acabado el show la
pregunta es ¿y ahora qué? Nadie salvo la
propia banda y su círculo cercano lo sabe. Parece que, después del próximo
sábado y su segunda cita en Hyde Park, quieren tomarse de descanso el resto del verano. Y parece también que a
partir de septiembre u octubre puedan volver a la carga con otra serie de
fechas selectas por unas cuantas capitales europeas. Esperemos que así sea y
podamos tener la oportunidad de volver a verlos de nuevo. Pero sea como fuere,
nos guardaremos por si acaso esta noche en la memoria. Sin duda, una noche para
recordar.
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