martes, 27 de junio de 2017

Azkena Rock Festival 2017


Son ya unas cuantas ediciones del Azkena las que llevo a mis espaldas y he de decir que, sin duda, ésta ha sido la mejor de todas ellas. La más compensada y de más alta calidad desde el punto de vista musical. Aquella en la que mejor han sonado todos y cada uno de los conciertos a los que he podido asistir. Y en la que he percibido un mayor cariño y buen hacer por parte de la organización.


Porque sí, lo más importante es la música. En eso estamos de acuerdo. Pero, si además de ser ésta de excelente nivel, le pones un mimo y un cuidado especial a todo lo que la rodea, entonces es cuando llevas todas las de ganar: recinto amplio y sin agobios (salvo momentos muy puntuales), cuidada y detallista decoración (el recuerdo en los escenarios a los músicos “caídos” durante el año es de chapó), ausencia de colas para ir al baño o pedir comida y bebida (el sistema cashless funcionó a las mil maravillas), actividades paralelas tremendamente atractivas (bravo por la nueva zona “Trashville”, todo un acierto) y un ambiente en el que se respira pasión por la música. De verdad que me cuesta mucho pensar, ahora mismo, en otro evento que pueda ofrecer más, a alguien como yo, de lo que este Azkena ofrece.


VIERNES 23 DE JUNIO


Me hubiera gustado llegar a tiempo de ver a los Godfathers, pero no pudo ser. Así que, nuestra primera toma de contacto con el festival se produjo con The Shelters. Banda joven y de la que apenas teníamos noticias, más allá de saber que venía apadrinada y producida por el gran Tom Petty. Sonaron frescos y se les nota con ganas de comerse el mundo. Nos gustaron. Habrá que tener la vista puesta sobre ellos en el futuro.


Finalizados The Shelters, tenía dudas sobre si ver a Crank County Daredevils o a King’s X y, al final, me decanté por estos últimos. Reconozco que no soy fan, pero su propuesta me llamaba bastante la atención. Y, sin llegar a volarme la cabeza, he de decir que para nada me desencantaron. Aunque, mediada su actuación, mi mente estaba puesta ya en la tarea de ir a coger buen sitio para uno de los platos fuertes de la noche: Cheap Trick.


No pude verlos en su anterior visita de 2011 y tenía muchas ganas de hacerlo. Su sola aparición por el escenario, ya hizo que mis ojos comenzaran a brillar y una amplia sonrisa se posicionase sobre mi cara. La cosa pintaba bien y para nada me decepcionaron. Puro divertimento desde su “Hello There” inicial, con un Rick Nielsen pletórico a la guitarra. Y un final del show con “I Want You to Want Me”, “Dream Police” y “Surrender” que fue de auténtico escándalo. ¡Bravo por ellos!

El siguiente objetivo de la noche era una banda nueva sobre la que teníamos puestas muchas expectativas: Hellsingland Underground


Y he de decir que, el ratillo que los prestamos atención, para nada nos parecieron malos musicalmente. Pero, no sé por qué, no conseguimos conectar del todo con su propuesta. Quizás en un club pequeño la cosa hubiera sido distinta pero aquí, me dio la sensación de que el escenario se les quedaba un poquito grande. Así que, a mitad de show decidimos cambiar el objetivo y darnos una vuelta por la carpa del “Trashville”. 


Nada más entrar en ella, el asombro se apoderó de nosotros: decoración minuciosa (luz tenue, cortinas, vidrieras, madera,…), ambiente cargado y dos tíos (batería y guitarra) con máscaras, llamados “The Cyborgs”, subidos sobre un pequeño escenario haciendo boogie-blues pantanoso. ¡Diablos! ¡Aquello era como estar en “La teta enroscada” de “Abierto hasta el amanecer”! ¡Sólo faltaba que apareciese por allí Salma Hayek con la serpiente! ¡Qué momentazo, amigos! ¡Tremendo!

Y con ello, llegó la hora del gran capo del día: Mr. John Fogerty. Era mi tercera vez con él y, por tanto, el factor sorpresa de la primera (aquella mágica noche de julio de 2009 en Madrid), no podía ser el mismo. Pero aun así, para mí, ver a Fogerty es como ver a los Stones, a McCartney o a los Who. Es asistir a una clase práctica sobre la historia de la música moderna. Un lujo que sería delito desaprovechar. 


Y el tipo, con 72 años a sus espaldas (que ya quisieran muchos…), vino, vio y venció. Espléndido de forma física y voz, acompañado de una banda de muchos quilates (espectacular su inseparable batería Kenny Aronoff) y con un set list a la altura de los tres nombrados arriba y pocos más. Un auténtico placer que esperamos pueda repetirse.

El reloj apuntaba ya a las 2 de la mañana y el cansancio por el madrugón, el viaje y el tute del día comenzaba a hacer mella. Pero aún quedaba otro as bajo la manga, antes de dar por concluida la jornada: The Hellacopters. El año pasado, me gustaron mucho. En parte, porque los tíos lo valen. Y, en parte, por la agradable noticia de su aparición en el cartel a última hora, después de tanto tiempo separados. 


Y, he de decir que, este año, para nada fue un mal show. Pero, su actuación, quedó un listón por debajo. Quizás por nuestro cansancio y lo intempestivo de la hora. O quizás por la ausencia de ese mismo factor sorpresa que comentábamos arriba. Aun así, esperemos que esta nueva reunión no quede en aguas de borraja y podamos verles de nuevo pronto y, a poder ser, en sala.


SÁBADO 24 DE JUNIO


Otra de las cosas que hace especial al Azkena, son sus clásicos conciertos matutinos en la Plaza de la Virgen Blanca. Hay que reconocer que, año tras año, la organización tiene un tiento especial programándolos, seleccionando bandas a las que, el lugar y la hora, les viene que ni pintado. Y, en esta ocasión, no fue menos. Pat Capocci, un rockabilly venido desde las antípodas, disfrutó (“cuando vuelva a Australia y lo cuente, no se lo van a creer” comentó mientras hacía una foto a la repleta plaza) y nos hizo disfrutar de lo lindo con su marchosa propuesta.

Y, después de un breve descanso, llegó la hora de volver al recinto de Mendizabala, en el que teníamos un primer objetivo marcado: los británicos Inglorious. Y ¡menuda forma de romper el hielo a la tarde! Su propuesta de hard-rock cañero, pero de corte clásico, a lo Whitesnake del “1987”, nos hizo ponernos las pilas desde el primer momento y aplaudir a rabiar. 


¿Era un tal Andreas Eriksson quién tocaba la guitarra? ¿O era el jodido John Sykes? ¿Era su líder Nathan James quien estaba cantando? ¿O era el mismísimo Coverdale? ¡Carajo! ¡Qué buenos!. Personalmente me quedé con ganas de más y deseando volverlos a ver. Conciertazo el de estos Inglorious.

Que un tipo icónico de nuestro rock como Loquillo no hubiera tocado aun en el Azkena, era una cierta injusticia a la que, por fin, se puso fin. Los que me conocen, saben de mi vieja pasión por él desde hace ya varias décadas y, por ello, me hacía especial ilusión verle ahí. Pero algo falla de hace un tiempo para acá. O, al menos esa es mi percepción. 


Sí, es innegable que la banda se encuentra en un estado formidable y quizás en su pico más alto de popularidad. Pero, desde que Stinus no está, siento como que le falta un poco de punch y de épica que antes sí tenían. Su sustituto, Mario Cobo, es un guitarrista formidable. Pero le aporta un aire distinto que, a mí, no me acaba de convencer. Aun así, saldaron su deuda y se despacharon con una hora de clásicos atemporales que hicieron las delicias de los allí presentes.

Los siguientes en la hoja de ruta eran, para mí, uno de los platos fuertes del festival: los británicos Thunder. Desde que, en 1991 cayera en mis manos su entonces recién estrenado y magnífico primer álbum (“Backstreet Symphony”), les he tenido siempre un cariño especial. Aunque, en los últimos tiempos, no ha sido fácil poderles ver en directo (tuve que irme hasta Suiza en2015 para hacerlo). 


En esta ocasión, la organización del Azkena les asignó un horario magnífico (22:00) y les concedió un hueco superior (hora y media) al resto de bandas, para poder demostrar su potencial. Y ellos no fallaron, cascándose un concierto memorable. La banda tocó de forma magnífica. Danny Bowes, cantó como los ángeles, e interactuó constantemente con un público entregado. Y, cada uno de los temas de su repertorio, sonaron a clásico instantáneo. ¿Qué más se puede pedir?. No diga “classic rock”, ¡diga Thunder!.

Tengo guardado el recuerdo de Chris Isaak en el Teatro Calderón de Valladolid (2010) como uno de los grandes conciertos de mi vida. Así que, ya sabía de antemano de lo que este tipo era capaz. Y, el sábado, volvió a darme buena muestra de ello. Su voz, su sonrisa, su elegancia, su forma de encarar el show, su carisma, su sola presencia en escena…Todo en él es extrañamente magnético e hipnótico


Me imagino poder ver a Elvis y lo imaginó así, como Chris. Con ese derroche de clase, a la altura de muy pocos. Entre otros muchos clásicos, sonaron “Blue Hotel”, “Somebody’s Crying”, San Francisco Days”, “Blue Spanish Sky”, “Ring Of Fire” y, por supuesto, un “Wicked Game”, que hizo que directamente se me pusiese la carne de gallina. Grandioso, amigos.

Y si lo de Chris fue de otro planeta, qué queréis que os cuente de lo que vivimos a continuación con The Cult. Sin duda alguna, EL CONCIERTO DE ESTE AZKENA 2017. Así, con mayúsculas. 


Era mi cuarta vez con ellos y, aunque las otras tres ya habían sido tremendas, me parecieron un juego de niños al lado de ésta. Nunca les había visto sonando tan bien, tan potentes, tan compenetrados, con tanta energía, tan abrumadores y con tantas ganas…Buff…Han pasado tres días y aún me tienen noqueado. ¡Qué vozarrón el de Astbury! ¡Qué bestia parda Duffy! ¡Qué forma de patear culos! ¡Qué setlist antológico! ¡Qué barbaridad de concierto! Y ¡qué manera tan maravillosa de poner la guinda al festival!


Así sí, Azkena. Enhorabuena a la organización y ojalá sean muchos más años. ¡Qué larga se nos va a hacer la espera hasta junio de 2018!

2 comentarios:

Alex Lorente dijo...

Totalmente de acuerdo, una de las mejores ediciones, no tanto por la calidad de las bandas (el ARF tiene un pasado esplendoroso en este aspecto) pero sí en cuanto a sonido, instalaciones, entorno, actividades paralelas, wc, colas, comida ... Chapeau!!
Felicidades AzkenaRock.


Solo un pequeño detalle:
Para cuando van a cortar aquel poste de luz del escenario 2 ??!! Dios mio con su caja de registro tapando a menudo al cantante, jeje...

SeñorPresley77 dijo...

Está claro que, calidad de las bandas, ha habido en todos estos años a raudales. Pero, sinceramente, no recuerdo un cartel tan compensado como éste y en el que los conciertos hayan sonado tan bien. Y a ello cabe añadir que, el resto de aspectos, han sido de notable alto rozando el sobresaliente.

Por cierto, no puedo estar más de acuerdo con el detalle final que aportas. ¿Quién de los presentes no ha pensado, en más de una ocasión, lo mismo respecto al maldito poste de la luz? Menos mal que siempre nos queda la solución de situarnos en el otro lado del escenario...

Un saludo y muchas gracias por comentar!

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